No es lo que yo quiero - pronunció. Ella sabía lo que implicaba decirlo.
No fue una mentira la que profirió, a pesar de que le mentía a su corazón.
Pudo ver en los ojos de él como se quebraban estrepitosamente las ilusiones, desvaneciendo su sonrisa, y decepcionandolo como nunca nadie lo había hecho.
A pesar de la dura batalla que libraba internamente,
su voz no se quebró.
La niña del alma fría fue firme ante el latir de su corazón, y dijo adiós.

1 comentario:
No es amor, desde luego, lo que la brújula siente por todos los nortes.
Un fuerte abrazo, Fernanda.
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