domingo, 4 de septiembre de 2011

Apareciste...

Luego de meses rogando por cambios en mi vida,
finalmente algo pasó.

No tuve que buscarlo, de hecho jamás hubiese imaginado que pasaría de esa forma.
Apareciste una mañana de agosto, como un regalo de la casualidad para disfrutar al máximo del sol, la arena y el mar.
La atracción fue innegable, un magnetismo misterioso llevó a que nuestros labios, tímidamente, exploraran por primera vez nuevas sensaciones.

Pero como nada puede ser perfecto, las dudas también llegaron al cabo de un tiempo.
No se como definir las nuevas sensaciones,
no se si estoy experimentando un enamoramiento repentino,
o si por el contrario deseo reprimido es lo que estas viendo.

Espero que sea lo mejor para los dos,
y espero aún mas, no hacerte daño...
Todos los acontecimientos en mi vida, me han dado una malicia considerable,
y tú, te ves tan frágil, tan manipulable,
que probablemente sea mejor para tí huir lo más rápido posible.

En tus manos está la decisión.

2 comentarios:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Hola, Fernanda:

Sólo para las personas que no nos preocupan exigimos felicidad a toda costa. Con nuestros amantes, nuestros amigos, personas queridas..., en cambio, somos exigentes y preferiríamos con mucho verlos sufrir antes que verlos disfrutar de una felicidad despreciable y alienante.

Muy honesto.

Un fuerte abrazo.

Fernanda dijo...

Supongo entonces que he de quererlo mucho...

Gracias por tus comentarios!

Un abrazo